Wednesday, December 07, 2005

EL PECADO ACTUAL

¿Cual es el pecado actual? El pecado actual es el pecado contra el Espíritu Santo, del cual habla Cristo en Mateo 12, 22-32 ; Marcos 3, 22-30, y Lucas 12, 10. Cristo lo describe en estos pasajes del Evangelio como el pecado que no tiene perdón. Pero cuidado, contra lo que parece no es que haya un pecado tan grave que aunque la misericordia de Dios es infinita ya es demasiado para El y que no puede perdonarlo. El puede perdonar y quiere perdonar todos los pecados, y lo perdona todo, por grave que sea, a través de su Iglesia en el sacramento llamado de la Reconciliación o de la Penitencia (o sea, la confesión con un sacerdote). Pero el pecado contra el Espíritu Santo, también llamado por Cristo blasfemia contra el Espíritu Santo no consiste por ejemplo en una palabra que se diga contra el Espíritu Santo, aunque por supuesto que no se deben decir jamás, ni contra el Padre, ni contra el Hijo, ni contra la Virgen, ni los Angeles, ni los santos, etc., pero no es eso el pecado que no se perdona. El pecado que no se perdona, llamado pecado contra el Espíritu Santo no consiste en que Dios no quiere o no puede perdonar al hombre, sino justo lo contrario, es decir, que el hombre se resiste a que Dios lo perdone. Dios quiere siempre perdonar, pero necesita que el hombre reconozca su pecado, de modo que el hombre que se resiste a reconocer su pecado no es que Dios no lo quiera perdonar, sino que como no cumple el requisito de reconocer su falta, requisito imprescindible siempre para recibir el perdón de Dios, se cierra de ese modo él mismo herméticamente ante el intento de Dios de rescatarlo del pecado, de modo que mientras el hombre permanece así no es nunca perdonado por Dios, porque con su actitud no deja que Dios lo perdone. Por eso mientras alguien permanece en esa disposición no tiene remedio, no lo tiene porque rechaza el remedio, y al rechazar el remedio ya no queda nada más, solo queda que en el tiempo que Dios le conceda de vida termine arrepintiéndose y acudiendo al perdón, que es el remedio y que mientras es rechazado no hay otro remedio. Eso es el pecado contra el Espíritu Santo y así lo explicaba Juan Pablo II. Y, ¿qué pasa en nuestro mundo y en nuestra sociedad globalizada actual? Existe un mismo sistema de vida y de costumbres en todos los paises llamados desarrollados. Existe, más en concreto, una actitud en la que ya el hombre directamente niega a Dios, niega a Cristo como Salvador (y no me refiero a los creyentes de otras religiones, que por haber nacido y vivir en otra cultura no han conocido mucho la historia ni el mensaje de la redención del mundo, el Evangelio). Me refiero, por lo tanto, a nosotros los católicos bautizados, que en Europa y muchas otras partes del mundo somos mayoria, sin embargo es como si no estuvieramos. Y, ¿por qué? Pues porque nosotros mismos no creemos, porque hemos renegado y apostatado de la Fe, la hemos abandonado y somos los primeros en rebelarnos contra la misma y en despreciarla y perseguirla. Hemos elegido situarnos fuera de la salvación, para vivir la vida que nos ofrece el diablo a través del modelo de sociedad materialista y hedonista que el mismo ha montado, para así, a través de la codicia de todo lo mundano reinar el, el demonio, dentro de nosotros. Eso es lo que el demonio queria y lo ha conseguido. Preferimos además ser como el mundo para que el mundo nos acepte. Preferimos estar "bien" ante los demás en lugar de ante Dios, y eso hemos elegido. Y nos hemos puesto un impermeable que nos ha dado el demonio para que el perdón de Dios no pueda llegar hasta nosotros. Sí, efectivamente, porque pasamos de que exista Dios o no exista, nosotros a lo nuestro, que después ya se verá si existe o no. Muchos, quizá la mayoría, no es que nos declaremos ateos formalmente, pero en la práctica lo somos hasta la médula, porque construimos nuestra vida absoluntamente sin Dios, absolutamente como si El no existiera. Y así, también negamos que haya unos Mandamientos, negamos la existencia del pecado, no creemos en el pecado. Es más, estamos convencidos de que no hay pecado, de que no existe el pecado, porque lo tenemos como un concepto pasado de moda que además nos escandaliza nada más oirlo nombrar porque ya ni siquiera concebimos que se pueda hablar de eso, porque lo tenemos por locura. Y por lo tanto lo de la misericordia y el perdón de Dios es para nosotros igualmente un disparate y una locura, y algo que además nos rebaja. Y al no reconocer el pecado tampoco sentimos la necesidad de ser perdonados, porque como no pecamos, ¿de que nos va a perdonar Dios, si no tenemos pecado? De esa manera nos quedamos en nuestro pecado y hacemos imposible que se nos perdone, porque como nos declaramos sanos rechazamos la medicina, y al rechazar la medicina no podemos ser sanados. Pues bien, esa es la filosofia de vida actual, la filosofia de la nada, porque ni hay Dios, ni hay pecado, ni hay nada de nada. La filosofia del abismo, que es adonde vamos. La filosofia metida por el diablo, a través de la masoneria, en el mundo cada vez más hasta el nivel máximo, en el cual estamos, en un mundo en el que ya hace tiempo que la forma normal y corriente y el estado normal de vida es el pecado, hasta tal punto que hay que pecar para no resultar extraño a las demás personas, porque ya todo el mundo ha picado en el anzuelo de la mentira y ya todo el mundo ha caido en la red, porque ya si no pecas terminas marginado y nadie te puede entender, porque ya se peca como se respira y si no es esa tu conducta entonces es que te pasa algo y ya te miran extrañados, se rien de ti, te marginan, te excluyen, no pueden creer que haya gente tan rara y anormal. En definitiva, todo un mundo y toda una sociedad construidos y montados al margen de Dios, a espaldas del Salvador, a espaldas de la salvación, una forma de vida en caida libre y sin frenos hacia el Infierno. En definitiva, por lo tanto, ese es el pecado actual, el pecado contra el Espíritu Santo. El pecado de los pecados. No nos podemos extrañar por lo tanto de que no paren de pasar desgracias como por ejemplo huracanes, terremotos, etc. Es Dios que nos está castigando, y lo repito de nuevo, es Dios que nos está castigando y esto no va a parar hasta que llegue el fin de los fines. Dios siempre ha dicho, (tanto en la Sagrada Escritura, y dentro de ésta en el mismo Evangelio también, y luego a través de las revelaciones a distintas personas y a santos y santas a través de los siglos) que El castiga, y El se sirve de la naturaleza para castigar, tal y como hizo al mandar el Diluvio. Y toda desgracia que sucede de todo tipo son castigos de Dios, que ya no para de castigar al mundo, ni parará, hasta que ejecute el último castigo en el cual ha dicho que sólamente sobrevivirá una cuarta parte de la humanidad. No los buenos, ni los malos. Sobrevivirán quienes el quiera, tanto de los unos como de los otros, porque El no hace castigos selectivos. Luego ya en la otra vida pone a cada cual donde le corresponda, pero aquí abajo no nos trata de manera selectiva. El no es como nosotros, no hay en El acepción de personas. Pero eso sí, quitémonos de la cabeza la idea de un Dios que no castiga, porque de lo contrario no vamos a entender nada de lo que pasa, cuando la explicación, como ya queda dicho, está bien clara. Hasta el terrorismo, que por supuesto que Dios lo odia y lo aborrece, pero sin embargo deja que también venga sobre nosotros. No dejaría que sucediese si contaramos con El en nuestra vida. Además con nuestros votos hemos votado siempre y aprobado a quienes a su vez han aprobado y legalizado el peor de los terrorismos que hay, que es el de no dejar siquiera que una persona nazca, un ser humano indefenso, que no se puede valer por sí mismo, y al cual se le arranca de ésta vida sin haber ni nacido, lo cual es siempre intolerable e insoportable. No hay ningún tipo de justificación para eso. Ni malformaciones, ni nada. Dios es el único dueño de la vida y El es el único que tiene derecho a quitarla cuando El quiera. Ni el peligro de la vida de la madre, porque ¿qué madre si es madre de verdad va a preferir su propia vida antes que la de su hijo? A ella le respetaron su derecho a nacer, ¿y no va a respetar ella el de su hijo? Ella ya nació un día. Ahora ese otro ser humano que además es su hijo tiene el mismo derecho que ella tuvo en su día, y por lo tanto la madre que es madre de verdad prefiere morir antes que no dar la vida a su hijo. En fin, todo lo que está pasando es porque todo tiene un precio. La factura por los pecados del mundo es tan cara que
no se puede contar, y cada día sube más y más. Esa factura el mundo la está pagando con todo lo que sucede y el fin va a ser terrible, y ya estamos en los acontecimientos del final de toda una era y de toda una civilización de pecado. Estamos viviendo el fin de la civilización del mal. En el libro del Apocalipsis podemos ver cómo Dios tiene a sus Angeles repartidos por el mundo ejecutando constantemente castigos, cada vez en mayor número y cada vez peores. Todo esto no va a parar hasta que llegue el castigo final en el que Dios tiene anunciado que perecerán las tres cuartas partes de la humanidad en tres días de tinieblas, de la oscuridad más absoluta. Se puede ver en muchos de los apartados anteriores de este blog y añadiré todavía más sobre ese acontecimiento, ya muy cercano aunque no se sepa la fecha concreta. Estemos preparados, como dice el Señor, porque si no estamos preparados desde hoy mismo puede que incluso mañana mismo ya sea tarde, ya que no sabemos el dia ni la hora, pero sí que es indudable que son éstos los tiempos a los que se refieren las profecias de la Sagrada Escritura y de los santos, de Jesucristo y de la Virgen. Como dice San Pablo: "El tiempo en el que los hombres no soportarán la sana doctrina". Ese tiempo es éste, porque la sana doctrina es ya desde hace tiempo rechazada y odiada por unanimidad en el mundo entero. Estemos preparados.

1 Comments:

At 12:39 PM, Blogger Ale said...

la humanidad merece éstos castigos: la Virgen, en Fátima, Akita, y muchas otras apariciones, nos alerta sobre ellos, y nos dió la solución: Consagrar Rusia, junto con TODOS los Obispos del mundo, a su Inmaculado Corazón:y la Comunión de Reparación de los 5 primeros sábados: que seamos buenos, que recemos diariamente el Rosario, que hagamos ayuno y penitencia: en síntesis, que volvamos a Él arrepentidos y hagamos lo que Él nos pide.
Y poco es lo que hacemos la mayoría de las personas.
Por otro lado, hasta los mismos sacerdotes, en su inmensa mayoría, dicen que Dios no castiga, y tampoco hablan del Infierno. A veces parece que no leyeron la Biblia.¡Cuantas almas ayudarían a salvar si lo hicieran¡

 

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